Este ensayito lo escribí yo para una clase en Verano '08.
La ética calvinista impulsó a sus seguidores a ser fieles al trabajo, a no dejarse llevar pos sus impulsos y guardar sus posesiones para algún momento, algún después. De hecho, en 1650 los llevó a dejar Europa y mudarse a una nueva tierra, Massachussets. La manera en que conducían sus vidas estaba marcada por una ética tan fuerte, que generaciones después podemos ver los frutos de las ideas de entonces. Un claro ejemplo de esto, es la fundación de las colonias inglesas en lo que ahora conocemos como Estados Unidos. Sus creencias y forma de organización les permitió poner las bases de un desarrollo impresionante, que mantienen hasta ahora como sociedad post-industrial. Entiéndase como sociedad post-industrial como la define Daniel Bell en estos cinco someros puntos:
1. Sector económico: el cambio de una economía productora de mercancías a otra productora de servicios.
2. Distribución ocupacional: la preeminencia de las clases profesionales y técnicas.
3. Principio axial: la centralidad del crecimiento teórico como fuente de innovación y formulación política de la sociedad.
4. Orientación futura: el control de la tecnología de las contribuciones tecnológicas.
5. Tomas de decisión: la creación de una nueva "tecnología intelectual" (Bell, 30).
A diferencia de los peregrinos viajantes, las ideas religiosas ya no son tan observadas como antes. Las respuestas que una vez dieron alivio al alma, e incluso la idea misma del alma, fueron reemplazadas por fórmulas, conceptos matemáticos, el método científico, el imaginario social cambió. Largas discusiones sobre la naturaleza humana, preocupaciones por encontrar absolutos más que un genuino interés por una sociedad que se cae a pedazos: una muestra de ello es lo sucedido el 11 de septiembre.
Si bien este es un tema complejo; que ha sido merecedor de estudios de tesis además de que su simple composición no puede ser explicado superficialmente, mi intención al hacer alusión a él, es ver como dentro de la locura moderna que vivimos, aún quedan en al aire ciertos elementos de la vida previa a nuestro afán de racionalizarlo todo, que existe un relativismo cultural, como lo apuntaban los románticos. Que no existen leyes absolutas, aunque así pretendamos vivir. Que a pesar de que diariamente los medios masivos de comunicación intentan hacernos creer que vivimos en una sociedad homogénea, que las imágenes son más importantes que el significado (esto sería característico de la sociedad post moderna), todo está encerrado en un imaginario social del que, conciente o inconcientemente, somos parte.
Al ejemplificar el caso del 11 de septiembre pretendo ver como los medios de comunicación son las instituciones de un imaginario social que ha trastocado nuestras concepciones de tiempo, amor, sujeto, etc. ahora nos sentimos vulnerables, cuando realmente, no sabemos realmente si la amenaza que hemos visto en televisión nos espera a la vuelta de la esquina.
Dice Walter Benjamín;
“Hay un cuadro de Klee que se llama Angelus Novus. En él se representa un ángel que parece como si estuviese a punto de alejarse de algo que le tiene pasmado. Sus ojos están desmesuradamente abiertos, la boca abierta y extendidas las alas. Y éste debería ser el aspecto del ángel de la historia. Ha vuelto el rostro hacia el pasado. Donde a nosotros se nos manifiesta una cadena de datos, él ve una catástrofe única que amontona incansablemente ruina sobre ruina, arrojándolas a sus pies. Bien quisiera él detenerse, despertar a los muertos y recomponer lo despedazado. Pero desde el paraíso sopla un huracán que se ha enredado en sus alas y que es tan fuerte que el ángel ya no puede cerrarlas. Este huracán le empuja irremisiblemente hacia el futuro, al cual da la espalda, mientras que los montones de ruinas crecen ante él hasta el cielo. Ese huracán es lo que nosotros llamamos progreso” (Constante, 2008).
Quise usar esta cita de Benjamin, que Alberto Constante usó en otro ensayo, para describir la idea de progreso que quiero usar durante este ensayo. La Ilustración secularizó el poder, pero, al mismo tiempo, creó las condiciones, presupuestos y necesidades racionales que siguieron justificando el poder mismo. Y así nos encontramos en un perpetúo viaje, del cambio por el cambio, como explica Baudrillard (Constante, 2008). Encontramos de pronto a Osama bin Laden, y la manera en que afectó lo que hasta entonces parecía la idea de una sociedad que se acercaba cada vez más a esa idea de progreso, una sociedad post industrial que nos cuidaba a todo. ¿O era acaso parte del imaginario social, que nos hacía sentir seguros, mientras transitábamos de un cambio a otro?, ¿nuestra confianza en la razón debería de pronto haberse acabado?
Si bien la razón no ha podido explicarlo todo, el hecho de que el imaginario social lo marque como parte de nuestras vidas, hace que pocas veces cuestionemos – no la veracidad – sino nuestro verdadero sentir al respecto.
Pero, ¿qué es el imaginario social? Castoriadis lo define como;
"lo que he denominado, desde 1964, el imaginario social -término retomado desde entonces y utilizado un poco sin ton ni son-, y, más generalmente, lo que llamo el imaginario, no tiene que ver con las representaciones que habitualmente circulan bajo su nombre… El imaginario no existe a partir de la imagen en el espejo o en la mirada del otro. Más bien ' el espejo' mismo y su posibilidad, y el otro como espejo, son obras del imaginario, que es creación ex nihilo… El imaginario del que hablo no es imagen de… es creación incesante y esencialmente indeterminada (social-histórica-psíquica) de figuras/formas/imágenes, y sólo a partir de éstas puede tratarse de 'algo'. Lo que llamamos 'realidad' y 'racionalidad' son obras de esta creación" (Castoriadis, 29).
El individualismo extremo, en el capitalismo, ha convertido al sujeto en responsable de su existencia presionándolo mediante el consumo en la idea de: eres lo que tienes. Por otra parte ha responsabilizado al Estado del proceso democrático y por ende de satisfacer sus necesidades de seguridad y bienestar, sin que este mismo pueda intervenir en la economía. Creencia en el libre mercado. Físicamente el tiempo no ha cambiado en absoluto, se mantiene y posiblemente se mantendrá, pero los conceptos como toda construcción cultural están destinados a cambiar constantemente, Bauman reflexiona sobre esta característica de la cultura y su relación con el hombre al afirmar que “la cultura está condenada a una continuación eterna de su agonía; de igual modo, el hombre, ya que está dotado con la capacidad de la cultura, está condenado a explorar, a estar insatisfecho con su mundo, a destruir y a crear” (Bauman, 175).
Lo sucedido en las torres gemelas redefinen el concepto del “mal”, nos obliga a cuestionarnos una vez más a qué debemos temerle, y a ciegas, nos guiamos por lo que la televisión y el cine ruidosamente nos gritan. Claramente la globalización de los medios y la introducción de nuevas ideas no puede explicarlo todo. Une vez más, se cuestiona el lugar de la tecnología, nuestra seguridad queda en el aire. El Estado ha fallado. El estado, que se supone, va más allá de la industrialización. Las ideas de fe en el progreso no funcionaron esta vez.
Castoriadis señala que el imaginario debe utilizar lo simbólico, no solamente para "expresarse" sino, simplemente, para "existir"; para ir más allá de lo virtual. De esta unión, constitutiva del signo significante, tres corolarios nos parecen fundamentales:
1. La capacidad de reactualizar la imagen del objeto en ausencia del objeto real.
2. Del significante surge también una ruptura en el tiempo que permite la instauración de una relación reversible en tiempo irreversible.
3. La significación resulta de la interacción social; un lenguaje no es individual sino resultado de una convención social.
Las instituciones se dan en forma de redes simbólicas, Castoriadis afirma que las instituciones no se reducen a lo simbólico, pero sólo así existen.
El imaginario social no es una invención individual, se presenta en un momento social histórico concreto: actos reales, individuales o colectivos, como son el trabajo, el amor, el parto, hechos incomprensibles fuera de la red simbólica, colectiva y social (Castoradis, 38).
Y así, dentro del imaginario social, la construcción de seguridad después de lo sucedido el 11 de septiembre del 2001 se vio afectado, cambió permanentemente y parte de dicho cambio fue transmitido mundialmente a través de los medios de comunicación. Durante los meses siguientes al atentado a las Torres gemelas nos sentimos amenazados, ¿fue por obligación? ¿el resultado de una campaña mediática que nos forzó a temer? No todos resultaron afectados de manera homogénea, claramente. La sociedad norteamericana quedó aún más afectada, su historia de temor ante otras naciones, quedó aún más claro. Desde la guerra de 1898, cuando Estados Unidos se apropió de Guantánamo.
El año 2001 sucedió lo increíble, la gran potencia del mundo sufrió la destrucción de símbolos centrales del capitalismo norteamericano tanto del poder político, económico y militar. Tres atentados terroristas el 11 de septiembre marcan el nacimiento del siglo XXI, a las 8:45 a.m. un Boing 767-200 de American Airlines con 92 personas a bordo se estrella contra la Torre Norte del World Trade Center, 18 minutos después un Boing 767-200 con 65 personas a bordo se impacta contra la Torre Sur dente el Boing 757 de United Airlanes con 45 pasajeros se desploma cerca de Pittsburg, se confirma que se dirigía a la Casa Blanca pero los pasajeros frustraron el intento. Estados Unidos cierra el espacio aéreo norteamericano y el presidente Bush a bordo del avión presidencial viaja a búnkeres y bases militares y promete cazar y castigar ejemplarmente a los culpables de los atentados Se declara la primera guerra del siglo y es contra el terrorismo, es la primera vez que no existe un Estado enemigo no es un país y ni siquiera se tiene claro quién organizó y financió los ataques. Se señala a Osama bin Laden y su red Al-Qaeda refugiado en Afganistán bajo el régimen taliban como responsable, dice Josefina Erreguerena. Imágenes televisivas que constantemente nos presentaban a los aviones incrustándose en los edificios, desesperación. Terror. Encabezados que invitaban a la gente e a sentir miedo.
Por ejemplo:
U.S. ATTACKED; President Vows to Exact Punishment for 'Evil'
By SERGE SCHMEMANN
Published: September 12, 2001
Hijackers rammed jetliners into each of New York's World Trade Center towers yesterday, toppling both in a hellish storm of ash, glass, smoke and leaping victims, while a third jetliner crashed into the Pentagon in Virginia. There was no official count, but President Bush said thousands had perished, and in the immediate aftermath the calamity was already being ranked the worst and most audacious terror attack in American history […] (http://query.nytimes.com/gst/fullpage.html?res=9403E6D81238F931A2575AC0A9679C8B63&scp=1&sq=12+september+2001&st=nyt). Este fue el encabezado y cabeza de la nota publicada el 12 de Septiembre del 2001.
Otro ejemplo es lo que la CNN publicó en su página, que es modelo de cómo hicieron el seguimiento televisivo:
September 11: Chronology of terror
September 12, 2001 Posted: 12:27 PM EDT (1627 GMT)
8:45 a.m. (all times are EDT): A hijacked passenger jet, American Airlines Flight 11 out of Boston, Massachusetts, crashes into the north tower of the World Trade Center, tearing a gaping hole in the building and setting it afire […] (http://archives.cnn.com/2001/US/09/11/chronology.attack/index.html)
El Washington Post publicó lo siguiente el 12 de septiembre;
Terrorists Hijack 4 Airliners, Destroy World Trade Center, Hit Pentagon; Hundreds Dead
Bush Promises Retribution; Military Put on Highest Alert
By Michael Grunwald
Washington Post Staff Writer
Wednesday, September 12, 2001; Page A01
Terrorists unleashed an astonishing air assault on America's military and financial power centers yesterday morning, hijacking four commercial jets and then crashing them into the World Trade Center in New York, the Pentagon and the Pennsylvania countryside. There were no reliable estimates last night of how many people were killed in the most devastating terrorist operation in American history. The number was certainly in the hundreds and could be in the thousands.
“Osama bin Laden y sus seguidores no son un culto aislado, más bien, provienen de una cultura que refuerza su hostilidad, desconfianza y odio al Occidente – y Estados Unidos en particular. Simplemente hay que leer la prensa Árabe después del 9/11 y detectarán una admiración por bin Laden. Un periódico Pakistaní escribió: “El 11 de Septiembre no fue terrorismo sin sentido por el terrorismo mismo. Más bien, fue una reacción y venganza, incluso retribución”. El problema aquí no es que bin Laden crea que es una guerra religiosa…sino que millones están de acuerdo con él”, escribe Fareed Zakaria, en su paper “Why do they hate US?”. Y aquí es importante mencionar otro concepto: paranoia.
La Real Academia Española lo define como: Perturbación mental fijada en una idea o en un orden de ideas. Basta ver la reacción del Presidente de dicha nación; en el 2001 George W. Bush describió Irak como una amenaza a los intereses y seguridad de Estados Unidos. Después, su administración reportó que había pruebas irrefutables de que Irak estaba desarrollando armas nucleares. Entonces anunción que Irak era una gran amenaza e inició la guerra, comenta Louis Pojman en su libro Terrorism, Human Rights, and the Case for World Government. Para luego continuar explicando que usualmente los que están en el poder describen a sus enemigos como amenazas para entonces intentar arreglar la situación. El resultado, dice, es casi siempre violencia, terrorismo, violaciones a los derechos humanos y guerra. “Se vuelve claro que siempre hemos existido en un estado Hobbsesiano”, el cual explica, dice Pojman se basa en que los humanos son naturalmente racionales, que buscan constantemente cumplir sus deseos, que no hay una autoridad central que mantenga la paz. Sin embargo, Zygmunt Bauman, en su libro Modernidad Líquida, desentraña algunos rasgos de la identificación de “extraños” al interior de las comunidades, sujetos a los que se busca eliminar de nuestras realidades o, si lo anterior no es posible, al menos quitarles la posibilidad de ser escuchados. “Esto se consigue haciendo que todo lo que puedan decir resulte irrelevante, inconsecuente con respecto a lo que puede, debe y desea hacerse” (Bauman, 113).
Este conjunto de conceptos, paranoia, los “extraños”, la trastocación del imaginario social, nos llevan a revisar cómo se dio un nuevo tipo de terrorismo a través de las instituciones que construyen el imaginario social. Los medios masivos de comunicación, crearon un nuevo tipo de terrorismo, un terrorismo post moderno cuyo fuerte fue la participación activa de los medios. Josefina Erreguerena lo describe de la siguiente manera: Cada sociedad construye símbolos sobre sus valores y poderes los atentados del 11 de septiembre, afectaron a íconos centrales del capitalismo:
• World Trade Center: (La globalización) El centro mudial del comercio como el símbolo de la globalización y de la hegemonía de los Estados Unidos.
• Las líneas aéreas: El avión para los norteamericanos es la forma natural de transportarse, los atentados lograron cuestionar la seguridad de los pasajeros.
• El Pentágono:(El poder político) Si existía un lugar que se consideraba invencible era el espacio aéreo del Pentágono. Con el ataque quedó clara su vulnerabilidad..
• Garantías individuales: Con los ataques terroristas el Estado norteamericano dio mayor importancia a la seguridad que a la libertad, los aeropuertos, los centros comerciales, restaurantes etcétera se vieron invadidos por cuerpos policiacos . El Estado demostró su incapacidad para autoprotegerse y proteger a sus ciudadanos. El modo de vida norteamericano nunca será igual la amenaza pende sobre lo cotidiano.
• Xenofobia. La identidad de los norteamericanos, el Otro; el árabe, el mexicano, el diferente se convierte en un sospechoso. El cierre inmediato de las fronteras hicieron que el imaginario encontrara en cada extranjero un posible delincuente. Como en los inicios del fascismo en particular con la aparición del monstruo en el cine a mediados del siglo pasado el extranjero se convierte en la personificación del mal, resulta una amenaza para la forma de vida norteamericana.
• La cruzada. Bush en un intento de reaccionar frente a la tragedia llama a la guerra "cruzada" luego cambia los términos y la llama "Justicia infinita" para finalmente nombrarla "Libertad duradera" . Su discurso es muy claro -
• Quien no esta con nosotros está contra nosotros y esta es la guerra del bien contra el mal.-
Para Habermas el proyecto de modernidad está inacabado y es recuperable mientras se reconstruya el proceso de racionalidad con posturas teóricas y se eliminen aspectos patológicos que han aparecido en el desarrollo de la modernidad. Dice que la comercialización de la comunicación masiva destruyó paulatinamente su carácter de medio de la esfera pública, pues el contenido de los periódicos y otros productos se despolitizó, se volvió sensacionalista a fin de aumentar las ventas, y comenzó a tratar a los receptores como consumidores tanto de medios como de aquellos productos de los obtenían ingresos por anunciarlos. Por su parte Lipovetsky explica como la modernidad es una rebelión contra sí misma y contra los valores burgueses, es ante todo una exaltación del yo. Los valores fundamentales del modernismo son: hedonismo, la eficacia y la igualdad, en particular la igualdad de oportunidades. El postmodernismo por su parte lleva al extremo estos valores.
Los medios de comunicación han tenido tal desarrollo tecnológico, que la diferencia entre espacio privado y público se hace cada vez menor. Nuestros conceptos han variado de acuerdo a lo que van señalando los medios. La violencia se presenta como mero entretenimiento al que cada vez estamos más acostumbrados.
Gracias a la televisión tuvimos un acercamiento a lo que ocurría en las Torres Gemelas, vimos como se estrelló un avión y 18 minutos más tarde el siguiente. Este terrorismo post moderno, no existiría sino fuera por la oportunidad que le dio la televisión global en directo. “La inseguridad, el miedo es un sentimiento permanente frente al Otro a lo desconocido. A partir de ese momento el modo de vida norteamericano y nuestro imaginario sobre ese modo de vida ha cambiado. Es vulnerable y frente al terrorismo no tiene mecanismos de defensa”, dice Erreguerena. Lo visto en los medios nos obligó a cuestionarnos qué era ahora el Mal. De qué deberíamos preocuparnos ahora.
La paranoia nunca se fue, al contrario. Aumentó en cada punto del globo. Durante los meses siguientes 9/11 se convirtió en una consigna, en una guerra, en una perpetua cobertura, en mayor atención a lo que sucedía, a miedo en aeropuertos, al cambio de un imaginario de por sí inestable.
Cuando Bush decidió declararle la guerra a Irak, lo hizo defendiendo los intereses del modernismo, manteniendo ese orden bien aceptado, o al menos mantenido. Mantener el estilo de vida americano, el capitalismo. El Mal se puede entender como la figura en la que depositamos nuestros miedos y temores, allí encontramos lo desconocido. Para la visión cristiana podría ser todo lo que se oponga a lo propuesto por Dios. Ahora encontramos el miedo en todos lados y no sabemos ya cómo nombrarlo. La sociedad prefiere disfrazarlo de cuanto nombre se le ocurre para no enfrentarlo. La creencia en absolutos del Mal y el Bien, se renovaron después de que la sociedad moderna por excelencia se vio afectada. La fragilidad de la sociedad global fue evidente: ahora no había quien se salvara, y además, ya no sabíamos a qué le temíamos, pero temíamos.
Y aún nos encontramos viviendo en esta época de terror post moderno, en el que los medios siguen utilizándonos como sociedad de masas. Continuamos preguntándonos qué es el Mal y si deberíamos temer. Cuando comenzamos a razonarlo nos puede parecer peligroso pero ¿realmente lo es?
Miles de vidas se pierden diariamente en medio de nuestro temor a enfrentar nuestros miedos, seguimos ocultándonos cómodamente detrás de los medios masivos que nos dan una respuesta a todo. El imaginario social ha sido trastocado, ¿es un cambio permanente? Como lo señalo al inicio, nuestros conceptos y construcciones se van transformando diariamente, ¿puede eventualmente nuestro imaginario salir del temor y de la fácil denominación del mal como absoluto? Creo que esta pregunta sigue en el aire.
Me atrevo a decir que las revoluciones científicas, los cambios de paradigma, atravesar de generaciones en generaciones pueden resultar en algo afortunado.
Ahora estamos atravesados por la modernidad y post modernidad, por un imaginario social que nos ofrece respuestas pero no todas, por una razón que busca guiarnos y que no lo ha logrado, por un avance tremendo de la ciencia y tecnología, de un olvido de la historia, pero al mismo tiempo, añoranza de algunos momentos pasados, no vividos. El 11 de Septiembre vino a redefinir muchos conceptos que teníamos. Vino a paralizar al mundo que apenas intenta recuperarse y reconectarse con la esencia del pensamiento que alguna vez tuvo. Ahora seguimos casi a la merced de unos medios que llevan en directo la violencia y promueven el miedo.
Quedan muchas preguntas en el aire. ¿Somos forzados a temer?, si nosotros creamos el imaginario social, ¿podemos transformarlo?, ¿nos mantendremos a la sombra de nuestros medios?, ¿viviremos aún redefiniendo a conveniencia el Mal? Creo que la complejidad de nuestra sociedad, en la que se unen tantos paradigmas, conceptos y que aún se debate por la existencia o no de la modernidad y/o post modernidad va más allá de lo explicado en las páginas anteriores, sin embargo, creo que es claro cómo el imaginario social puede crear y redefinir conceptos, hacernos temer o sentirnos plenamente convencidos de nuestra seguridad e incluso avance como sociedad. Los medios han creado un nuevo tipo de terrorismo y nos han empujado a replantearnos construcciones de conceptos como el miedo.
Bibliografía:
- Bell, Daniel. The coming of post-industrial society: a venture in social forecasting, NY: 1973
- Bauman, Zygmun. La cultura como praxis. Paidós. España, 2002.
- Bauman, Zygmun. La modernidad líquida. FCE. Argentina, 2002.
- Castoriadis, Cornelius. El mundo fragmentado, Altamira y Nordan, Uruguay, 1993.
- Constante, Alberto. Un acercamiento a la modernidad. Razón y Palabra: 2004.
- Erreguerena, Josefina. Imaginario social. Razón y Palabra: 2002
- Grunwald, Michael. Terrorists Hijack 4 Airliners, Destroy World Trade Center, Hit Pentagon; Hundreds Dead. 12 de septiembre, 2001. Washington Post.
- Habermas, Jürgen: El discurso filosófico de la modernidad. Taurus, Buenos Aires, 1989
- Lipovetsky, Gilles. El crepúsculo del deber, La ética indolora de los nuevos tiempos democráticos. Anagrama. Barcelona, 1994
- Pojman, Louis. Terrorism, Human Rights, and World Government. Lanham: Rowman and Littlefield, 2006
- Schmenann, Serge. U.S. ATTACKED; President Vows to Exact Punishment for 'Evil'. September 12, 2001. New York Times.
- CNN. September 11: Chronology of terror. 12 de septiembre, 2001.
- Zakaria, Fareed. “Why do They Hate US?” in The Challenge of Terrorism, Evanston: McDougal Littell, 2003. 65.
sábado, 6 de septiembre de 2008
Imaginario social y 11 de sept.
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