miércoles, 17 de septiembre de 2008

Sesión 6

Después de unos cuatro días de mini vacaciones y mucho tiempo para hacer cosas poco útiles (con la falsa promesa de trabajar, en la tesis por ejemplo), regresamos a clases para continuar todo más o menos en donde nos quedamos.
Hoy un compañero de la clase (cuyo nombre no recuerdo) nos presentó una plática que él recibió antes de ir a vivir un tiempo a Alemania. El objetivo era estar más conciente de cómo nuestros propios horizontes culturales pueden llevarnos a calificar (e inclusive descalificar) a otra cultura sin realmente entender por qué.
No sabemos a veces qué es lo que pasa con las otras personas, nos ofendemos o admiramos su cultura sin conocer lo que hay de fondo.
Algo que me pareció muy interesante fue la pirámide que nos mostró, en la que venían separados el nivel que era universal, en el que venían cosas como el instinto, que es algo que todos compartimos. Luego viene la parte cultural, que compartimos con algunas personas y sí pueden definir parte de como somos. Y finalmente la personalidad, en la que vienen factores que sí controlamos y somos responsables enteramente de ello.
Los ejemplos que usaron me parecían muy buenos, como el del ing. mexicano que se va a Alemania y cuando a él y a su esposa los invitan a cenar, ella lleva un pastel y no era necesario. Es chistoso como nos podemos ofender fácilmente al no saber/recordar, que hay aspectos culturales que hacen de conocer a alguien de otro país más divertido.
Me sentí identificada con algunas de las características policromáticas que vimos, pero creo que no en todo. Por ejemplo, yo soy más ordenada y me gusta estructurar las cosas.

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